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Rubén Rivas

Rubén Rivas

Considerando que muchos gerentes, directivos o personal clave en el crecimiento o supervivencia de nuestras organizaciones, se encuentran cerca o ya se encuentran en una edad que suscita una serie de interrogantes y replanteamientos, conviene reflexionar y ponderar sobre los efectos y causas de una de las etapas de la evolución del ser humano, revistiendo principal importancia ésta por sus repercusiones en la productividad de los individuos. La finalidad de esta reflexión es contribuir a enfocar acertivamente los pasos a seguir que permitan superar la confusión y el desánimo que se genera a partir de este ineludible momento existencial pero cuyas repercusiones son reales y hasta nocivas en las diferentes fasetas personales, incluyendo la laboral. He aquí algunos elementos que podrían ser de utilidad.

Un cuestionamiento valido es el siguiente: ¿Y realmente existe la crisis de los 40? Lo cierto es que después de varias decadas de batallar entramos a una fase de desgaste y precisamente los signos iniciales de la madurez suelen experimentarse como un claro desgaste que implica tanto el aspecto físico como los aspectos emocionales-sociales. Desde el punto de vista físico podemos encontrar síntomas como una brusca caída de la precisión visual y una disminución del metabolismo físico que provoca problemas de peso, siendo más probable que órganos vitales como el corazón, los pulmones, los riñones y el hígado comiencen a funcionar mal. Desde el punto de vista emocional y social se presenta un desgaste que comprende áreas tales como el trabajo, el matrimonio y la amistad. En el trabajo podemos exponernos a rendimientos decrecientes, retiros tempranos, relaciones competitivas y antagónicas, demanda creciente para aprender ante la constante innovación. En el matrimonio pueden sobrevenirse coyunturas donde el éxito mismo en esta área se complica ya que involucra necesariamente la relación de dos.

Las presiones que se encuentran en el trabajo, el matrimonio y las relaciones con amigos, son generalmente negativas: solemos comportarnos de forma dura e insensible a medida que nos vemos obligados a responder a las amenazas que desde todas partes se plantean contra nuestros “conceptos de sí mismos”. En el ámbito laboral habrán diversas ocasiones en las que podemos llegar a sentir que nuestras capacidades y habilidades son cuestionadas, reaccionando agresiva y defensivamente. Es importante reconocer que las condiciones de la adultez fuerzan a las personas a adoptar una postura psicológicamente defensiva que le impedirá mayores desarrollos, ya que las energías que podrían canalizarse en expandir nuestro yo ante nuevas oportunidades las ocupamos para mantener un equilibrio precario de nuestra autoimagen.

Ahora bien, un factor fundamental y subyacente a considerar es que el desgaste de la madurez conlleva la aparición de una exigencia de “sentido personal”. Es decir, bajo las presiones cada vez mayores del desgaste social, psicológico, físico, los adultos no pueden dejar de preguntarse a sí mismos: “¿Por qué? ¿Para qué sirve todo esto? ¿Qué es lo que suma finalmente mi vida? ¿Es el puesto y lugar al cual yo quería llegar realmente?”. Es como cuando hemos trabajado muy duro por llegar a lo alto de una escalera y nos damos cuenta que la escalera estaba apoyada en la pared equivocada.

Frente a este panorama tenemos dos opciones: volvernos hacia fuera en un esfuerzo de auto-expansión que busque un sentido, o hacia adentro, en un esfuerzo de auto-protección que conduce a una conducta que usualmente se reconoce como neurótica. Un enfoque que puede contribuir a manejar favorablemente esta “crisis” se concentra en definir ese sentido en nuestras vidas. Para Viktor Frankl la voluntad de tener un sentido de vida se define como una especie de aspiración humana metafísica a hallar un propósito de la existencia; son valores y responsabilidades que trascienden la propia vida.

La cuestión de sí los adultos se derretirán o no cuando el calor del desgaste se torne grave, parece depender de sí pueden apoyarse o no en sentidos importantes. Esta es la forma que adquiere la madurez, o bien, se asciende impulsado por un sentido o bien se ve uno suspendido en la carencia del mismo.

Lo expuesto, aunque de forma simplificada de un tópico complejo, tiene como propósito  estimular la introspección personal, el análisis de nuestras vidas y ante todo, propiciar la toma de decisiones consecuentes y maduras. Porque después de todo, precisamente eso es lo que nos está recordando esta “crisis”: que estamos en una edad “madura” para tomar decisiones  trascendentes, conforme a esta condición de vida que por fortuna hemos podido llegar a ella.

Enfocarnos en la dirección correcta permite canalizar positiva y creativamente energías y esfuerzos en los diferentes campos de nuestro accionar, siendo uno de ellos y de vital importancia, el profesional y laboral. En el contexto de la crisis que estamos viviendo, ésta es una sobre la que podemos ejercer control, restándole poder a sus efectos negativos en la medida que efectuemos las reformulaciones o reafirmaciones necesarias sobre nuestro objetivo principal de vida.

Martes, 14 de Septiembre de 2010 09:20

Características de un Profesional Clave

En la actualidad uno de los principales retos que tienen nuestras empresas es continuar no sólo funcionando sino también volverse productivas y competitivas, de cara obviamente a las nuevas realidades que hoy por hoy estamos viviendo y por qué no decirlo, enfrentando. Estas nuevas realidades que más parecen permanentes realidades de cambio y exigencias nos llevan a replantear la forma de cómo estabamos realizando nuestras gestiones y nos obliga a responder de manera diferente de cómo lo hacíamos.

Observamos que nos circundan crisis o coyunturas, según como desee llamárseles, de diferentes tipos, por mencionar algunas: políticas, sociales, religiosas y una fundamentalmente notoria y que nos atañe particularmente: la crisis o coyuntura económica que presenta escenarios generadores de incertidumbre y hasta desesperanza. De suyo las crisis que actualmente vivimos ponen de manifiesto la necesidad de responder con creatividad y efectividad desde un plano personal, profesional y sin duda empresarial. Y para ello los aportes que cada miembro provea a las empresas podrá significar muchas veces el factor crítico de éxito que contribuya no sólo a la sobrevivencia y permanencia de las empresas, sino a lograr una real competitividad.

Considerando lo anterior, una posible pregunta sería ¿Qué tipo de profesional requieren las empresas para hacer frente a estas nuevas condiciones del mercado? La respuesta no se puede simplificar creando un perfil que se tome como la tabla de salvación, sin embargo, un perfil propuesto puede orientar la evaluación y escogitación de personas con algunos rasgos que pueden resultar relevantes para el nuevo gestor que demandan las empresas.

A continuación se presentan algunos rasgos o factores a considerar al momento de identificar o desarrollar las cualidades de personal profesional, calificado, competente y comprometido:

PROPOSITOS DE VIDA DEFINIDOS: Habrá que iniciar por lo básico y fundamental, es decir, contar con un propósito de vida estimulador de mis potencialidades, que me oriente y determine cuándo continuo o cuándo me he desviado del camino, y hablamos de un camino que nos lleve a evolucionar en nuestras gestiones personales y profesionales. La diferencia sustantiva entre los típicos propósitos que todos hemos de poseer con propósitos valederos es que éstos últimos deberían responder más a valores de desarrollo y crecimiento colectivo y compartido y no responder a necesidades reduccionistas. Precisamente el contar o no con un sentido en nuestras vidas puede hacer la diferencia entre un profesional debidamente enfocado y fortalecido, de uno que responda únicamente a estímulos y quien se podrá ver presionado, limitado y debilitado frente a las adversidades y retos de un mundo empresarial impredecible y absorbente.
 
LIDERAZGO: Lo cual implica capacidad de inducir y estimular a otros a edificar sobre propósitos gratificantes.  Conviene ir desmitificando el concepto de liderazgo, envuelto en una especie de halo, al que algunos pueden accesar, pero limitado para tantos más. Aquellos individuos con sólidos y verdaderos propósitos aunque silenciosos pueden generar un verdadero liderazgo, basta que se cuente con una presencia intensamente sentida, basada en fuertes convicciones constructivas, y estaremos en capacidad  de estimular e influir positivamente en otros. Ser buenos profesionales sin liderazgo implica ser buenos técnicos sin trascender y generar mejores condiciones en nuestros ambientes y el de los demás. Asumir la responsabilidad compartida de desarrollarnos es un principio fundamental para generar liderazgo.

CONOCIMIENTOS: Sin duda alguna conocimiento es poder, el necesario para emprender y concluir acciones y proyectos específicos. Se requiere de personas con sólidos conocimientos en los campos de acción y especialización determinados. Si requerimos de financistas, mercadólogos o informáticos se esperará que las personas identificadas conozcan de estas ramas, sus conceptos, técnicas, procedimientos y los resultados esperados de tomar una u otra decisión en esas materias. Los conocimientos aplicados continúan siendo muy escasos, no porque falten fuentes o medios para adquirirlos sino por haber disminuido la pasión por su aprendizaje.

ACCION CREATIVA: Los guiones predeterminados han caducado, habrá que poseer una capacidad para visualizar soluciones creativas, sustentadas en conocimiento y disciplina y que se traduzcan en acciones consistentes. La diferencia entre actividad y acción se encuentra en que ésta última produce resultados, la actividad sólo es movimiento, y habría que enfocarnos en identificar individuos capaces de cuantificar sus logros y no sólo en analizar únicamente sus planes o propuestas. Ante escenarios que generan ansiedad y preocupación, convendría revertir esta energía negativa en la ya conocida tensión creativa, la cual puede contribuir a hacer frente a un contexto incierto pero retador de donde podríamos identificar oportunidades aún sin explorar.

COMPROMISO: El compromiso genuino e incondicional lleva a concretar un sentido de responsabilidad tal que se derivan del mismo la disciplina, honestidad y lealtad.  Personas comprometidas únicamente consigo mismas llegan a tener una visión parcial que se contrapone a la visión colectiva de una organización. Quien permanezca en una empresa debería de compartir esa visión organizacional, que se entiende es edificante, de lo contrario el mínimo de honestidad le llevaría a decidir su retirada.

MISTICA: Lo cual significa hacer bien las funciones encomendadas, incluso superando los estándares y hacerlas con verdadera satisfacción y gusto, considerando que lo asignado conlleva un sentido de confianza y pertenencia mutua; aportando no sólo la ejecución de una tarea sino el entusiasmo multiplicador al momento de su realización.
 
SENTIDO DE URGENCIA: Que no se confunda este factor o característica, con las “urgencias” tan conocidas y provocadas por nuestra carencia en la organización y orden laboral e inclusive personal. Por el contrario, ante la exigente realidad que ya mencionamos vivir, deberíamos ser capaces de ocuparnos diligentemente en prevenir o solucionar las problemáticas que nos acontecerán o acontecen. Habrá que erradicar el vicio de posponer, desvirtuando la fantasía que solemos tener de que mañana podremos solucionar lo que pertenece por fuerza al ahora.

APRENDER LA MANERA DE APRENDER: De cara a los constantes cambios, la mejor estrategia sería aprender de los mismos, evitando caer en la simplificada idea que mucho sino todo se conoce. Una mentalidad flexible, capaz de estimularse de las nuevas realidades y aprender de ellas convendría con el propósito de reconocer cuáles son las nuevos escenarios, condiciones y reglas, a fin de adaptarse y seguir adelante. Esto no contradice el rasgo anterior referido al conocimiento, no se trata de desvalorizar el conocimiento previamente adquirido, se trata más bien de no “diosificar” ese conocimiento, que nos puede limitar la estimulante experiencia de continuar aprendiendo e integrando novedosas formas de resolver problemas.

Martes, 14 de Septiembre de 2010 09:14

Gestión por Competencias en El Salvador

La certificación de competencias es realizada por organismos certificadores, siendo entidades que no tienen participación funcional en la capacitación  y la evaluación de los individuos a quienes certifica. La certificación se realiza a través de la acreditación previa de centros de evaluación o evaluadores independientes. La certificación tiene 3 momentos: 1) Acreditación de la competencia, validando cómo se ha construido la competencia y los elementos que la componen, según la definición adaptada al país o a un criterio uniforme por las instancias facultadas para acreditar. 2) Acreditación de las instituciones capaces de evaluar y facultadas para emitir un certificado. 3) Certificación de la persona que cumplió con los requisitos definidos en la competencia. Ahora bien, a falta de una entidad “nacional”, al interior de las empresas se podrían constituir instancias capaces de evaluar y certificar en competencias técnicas específicas, cuya validez por supuesto estaría circunscrita a la organización misma. El modelo aplicado en Inglaterra es un enfoque práctico y muy estructurado de la certificación de competencias.

La certificación implica necesariamente una actividad sólida de evaluación, la cual se entiende como el proceso que establece o no o el grado de presencia de determinada competencia en el desempeño laboral de una persona. Existen diferente métodos e instrumentos para la fase de evaluación, la cual se sustenta fundamentalmente en la recolección y análisis de evidencias que demuestren la competencia.

Seguir la pista en El Salvador sobre la Gestión por Competencias resulta un desafío, no obstante podemos observar que la concentración radica en la implantación de los diferentes modelos y metodologías, siendo el Análisis Funcional uno de los más utilizados, seguido del DACUM o bien la adaptación de competencias corporativas a las filiales locales. El interés mayor de los implicados en el quehacer empresarial se concentra en familiarizarse con el tema, implantar algunas metodologías y utilizar algunas competencias genéricas y adaptarlas en los sistemas y procedimientos de recursos humanos. El tema de la certificación se percibe embrionario. Algunos modelos propuestos de un sistema de normalización y certificación de competencias hacen referencia precisamente a la institucionalización de comités técnicos de normalización, centros de evaluación, centros de formación y certificadores; por otro lado, existen esfuerzos aislados por entidades dedicadas a la formación para la habilitación y que están orientados a la certificación de algunas competencias en el área técnica.

Habrá que continuar aportando para institucionalizar este modelo de productividad y desarrollo personal, considerando que posee los elementos potenciales para estimular la competitividad empresarial.

Martes, 14 de Septiembre de 2010 08:58

Coaching Real

Lo fundamental del coaching se concentra en esa capacidad del tutor de poder generar las condiciones para que sus pupilos desarrollen sus propias capacidades, encontrando respuestas reales y sustentadas en sus propios recursos. Un factor fundamental en el coaching por tanto es el papel de entrenador que asume el coach, lo cual estimula un proceso continuo de aprendizaje en sus pupilos. Considerando lo anterior, para el coach no sólo es fundamental estimular un aprendizaje, sino de dotarse de las capacidades para generar ese aprendizaje, desde el diagnóstico de los estilos de aprendizaje de sus pupilos hasta la definición de las estrategias que faciliten y garanticen la adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes de forma efectiva.

No obstante, no bastarán las capacidades técnicas para estimular el aprender, asimismo, el acompañamiento que implica todo coaching está revestido de la habilidad del coach de compenetrarse y generar un contrato psicológico con sus pupilos, factor clave de éxito en el continuo proceso de desarrollo y evolución de las personas.

Más que sea un tema “fashion” lo de coaching, lo importante es que es un tema y una práctica vital en todo proyecto de cambio, tanto empresarial, personal, educacional y por qué no nacional, enfocado a generar mejores condiciones de vida en las personas, quienes generalmente pierden el rumbo en una sobreestimulación de corrientes, técnicas y presiones del medio, que hacen que se diluyan las potencialidades de los individuos.

En nuestras prácticas a nivel local, de esta técnica, se pueden observar los logros sustantivos en las personas que se exponen a ellas, lo cual confirma la efectividad y beneficios de los principios y metodologías de coaching, sin embargo, no habrá que dejar de lado que lo vital del coaching se concentra en lograr un autocoaching de los pupilos, meta fundamental para viabilizar el desarrollo de los individuos.

Viernes, 10 de Septiembre de 2010 09:58

Perfil ganador para empresas ganadoras.

La fantasía de muchas personas en el ambiente empresarial es encontrar el lugar ideal para laborar. Ese lugar romanticamente agradable que conlleve la realización “plena”. Pero ¿qué características deben poseer esta empresa ganadora? Veamos algunos rasgos: a) Empresa estable, ¿cuál lo es ahora? ¿Cuántas empresas han subsistido a través del tiempo? b) Que provea desarrollo traducido muchas veces en ascender vertiginosamente y poseer estatus en la escena organizacional, ser visible y figurar ante un grupo par de personas que se aceleran constamente en obtener el éxito. c) Proveer un salario competitivo que satisfaga los presupuestos exigentes de todo profesional en claro ascenso. d) Contar con un  equipo gerencial constituido por líderes que guien o provean coaching de clase mundial.

Desafortunadamente, nos enfocamos en encontrar el lugar perfecto ilusoriamente descuidando el perfil individual, y luego grupal que debería edificar ese lugar anhelado. Tenemos la manía autodestructiva de enfocarnos en lo exterior y olvidar que lo interior es lo que transforma el exterior una vez hayamos transformado previamente nuestro ser. Resulta alartamente observar a muchas personas en la búsqueda de la tan ansiada empresa ganadora descuidando el tan necesario perfil ganador para llegar a ella. Basta de anhelar porque es hora de construir.

Construir un perfil ganador tiene sus causes en su dimensión personal plena, en la estructura básica personal donde prevalece su código único como ser humano y que se ha distorsionado conforme se “forma” en un ambiente que responde a criterios y valores cada vez más superficiales y menos efectivos. Haga un primer encuentro consigo mismo/a y mantenga el proceso de conocerse, obteniendo información, retroalimentación y recursos potentes que podrán orientar su vida por la senda correcta.

Considere los siguientes elementos para la conformación de ese perfil:

Actitud: Trabaje en su actitud, la positiva, la creativa, la propositiva, la energica, aquella capaz de ver el entorno como un desafío enriquecedor. Nos encontramos cada vez más con personas cuya actitud es su principal obstáculo para el progreso personal y profesional.
Se han concentrado en ver la realidad como un reacomodo de situaciones en donde ellos mismos sólo son observadores pasivos  sin actuar con firmeza en ese escenario, si no mas bien, quedan a la expectativa y esperan encajar en algún espacio de ese gran rompecabezas de vida.

Conocimiento: Conforme incursionamos en la vida debemos invertir tiempo en adquirir conocimientos acordes a nuestro quehacer, el cual nos pueda dar elementos y criterios para un mejor accionar. Más ahora que los modelos preestablecidos se vuelven anacrónicos con celeridad. Hablamos de conocimientos orientados a solucionar problemas reales en su área de gestión. Adquirir información útil sobre el qué y cómo nos ayudará a visualizar el cuadro completo y así poder favorecer una decisión práctica y útil.

Comportamiento: De más está decir que si he transformado mi actitud y que sí he logrado adquirir conocimientos, éstos deberían traducirse en actuaciones significativas y determinantes hacia el medio donde me encuentro. Podremos disponer de actuaciones plagadas de estusiasmo maduro y energías constructivas. Este comportamiento no sólo relevará productividad si no una mística real en la misma, generando un ambiente febril orientado al logro de objetivos reales. No debemos olvidar que las personas usualmente actuamos de alguna forma específica porque no disponemos de otra pauta, no la hemos aprendido. Con actitud libre y un conocimiento edificador, comienzo a ampliar los horizontes con conductas diversas y enfocadas a una verdadera realización.

Una vez constituido lo anterior, actitudes, conocimientos y comportamientos,  tendría que ser capaz de encontrar empresas ganadoras, comenzando por la personal, su propia empresa de vida; luego podría incursionar en búsquedas de aquellas donde usted pueda aportar al crecimiento organizacional, sin olvidar que a lo mejor usted ya se encuentre en una de ellas y sea un terreno inmediato para traducir su pefil ganador en uno de mayor magnitud al convertirse en un elemento humano clave de crecimiento de una empresa.
Menos oportunidades laborales pueden apreciarse en el momento actual y probablemente en un  horizonte cercano, respondiendo a este escenario que ya no debería llamarse crísis, sino una nueva realidad que parece tener su propia dinámica que como un virus muta a su conveniencia expandiéndose y prolongando sus síntomas. Mientras, los teóricos expertos continuarán buscando la “vacuna”. En tanto eso ocurra, basta con la pasividad y quedarnos observando la procesión de lamentos y desconciertos; debemos diseñar nuestro mejor plan para hacer frente a la perpetuidad del cambio y así transformarnos en función del mismo de forma propositiva y proactiva.

Ante el hecho de que muchas personas se encuentran cesantes, desvinculadas de sus trabajos anteriores y ante la incertidumbre de los que aún conservan los suyos, se pone de manifiesto que los perfiles personales y profesionales deben ser verificados y analizados con verdadero sentido crítico, dejando de lado nuestras autocomplacencias y proceder más bien a una autoexigencia que nos ayude a pasar de lo que eramos a lo que debemos ser. Lo que eramos que nos estimule a reconocer que fuimos capaces o que hemos llegado hasta acá, pero no para creer que será funcional en este escenario todavía irreconocible. Demos la bienvenida al nuevo hombre, a la nueva mujer, aquellos que podrán plantarse ante los desafios y podrán asumirlos con responsabilidad enriquecedora de vida.

A continuación algunas recomendaciones a tener en cuenta en este proceso de revisión:

1.    Levante su perfil personal y profesional. Apóyese en su Currículum, desgloce, observe y determine su trayectoria. Establezca sus principales logros y dimensione las competencias desarrolladas genuinamente. ¿Qué aprendí? ¿Cómo crecí? ¿Cuáles son mis mejores recursos desarrollados a través de esta trayectoria? Evite caer en una lista de virtudes románticas, no olvide que si no lo puede comprobar con hechos entonces no cuenta.

2.    Recuerde las observaciones hechas por sus superiores o compañeros, es decir, sus clientes internos, y lejos de todo apasionamiento defensivo, obtenga la información objetiva que permita determinar aquellas áreas de mejora en usted. Sí elimina la carga emocional del momento en que se recibió y quiza no se aceptó, posiblemente podrá obtener una retroalimentación certera de lo que puede cambiar a su favor. Debemos tener presente que toda llamada de atención o crítica es un favor que nos hacen directa o indirectamente, reviértalo a su favor.

3.    Desarrolle un plan de vida en acción real. Examine cómo se encuentra el entorno laboral donde usted se desenvuelve o aquellos dónde desee incursionar. Determine las causas de su actual situación, para ello las dos actividades anteriores serán de mucha utilidad. Ahora comience a trazar caminos en línea recta para alcanzar sus propósitos vitales, no los secundarios. En dichos planes deben prevalecer sus metas sustentadas en su fundamento como persona única, no los guiones aprendidos e indescifrables que le han nublado la visión de su brújula. Posteriormente establezca actividades concretas para llegar a dichas metas. La rigurosa disciplina en mantenerse en dichos caminos es vital para llegar a un punto diferente de dónde se encuentra ahora. Una premisa básica para estas actividades es que tendrán que tener un componente riguroso de formación e información que se traduzca en conocimientos que facilitarán la toma de decisiones en su nuevo navegar así como a proyectar nuevos comportamientos imponentes para enriquecer su medio.

Inicie su propio proceso de transformación, de lo contrario continuará siendo víctima indefensa de la escena dramática de un mundo que decidió cambiar sin nuestro consentimiento.
Lunes, 16 de Agosto de 2010 15:26

Coaching ¿moda o necesidad?

El coaching es una respuesta afirmativa que las personas son capaces de alcanzar su potencial y brindar sus aportes ilimitados e inimaginables. Sin duda todo lo anterior se cuestiona debido a las fantasías que se pretender atribuir al coaching por parte de algunos. De allí la pregunta si es una moda o una necesidad. Pues claro, moda porque muchos hablan de esta técnica sin realmente comprobar su eficacia, más bien enfocándola en la comercialización de la técnica y no en la realización de la misma.

No obstante ese desenfrenado mercadeo, lo cierto es que el coaching es tan necesario como la necesidad de la evolución. Proveer las condiciones para esa evolución del individuo es un factor determinante en el éxito que alcanza el mismo y sus repercusiones en su entorno laboral, familiar y social.

Podemos observar, ahora sobre todo, en medio de estos tiempos de demandas, limitantes y necesidades apremiantes que muchas de las personas clave en nuestra organización aportan más de lo mismo, en el mejor de los casos, si no por debajo de lo mismo. ¿Qué ha sucedido? Sencillo, las condiciones han cambiado y las personas no hemos logrado identificar los caminos a seguir para encajar en las nuevas condiciones. Cómo alguien puede aportar creativa y adicionalmente si persisten dos condiciones vitales: una, que el entorno ahora es mucho más impredecible y dos, se desconoce el diseño personal de cada uno y por tanto es difícil accesar a nuestros propios recursos para hacer frente a las nuevas realidades.

 

Un verdadero coaching permite a la persona redescubrirse y encontrarse con un potencial más allá de lo concebible, partiendo de la premisa que somos reales portentos en medio de nuestros condicionamientos. Sólo es cuestión de poder accesar con la llave correcta a ese tesoro individual de cada persona para que el mismo comience a generar sus propias ganancias. De allí que el coaching es una charla intelectiva, activa y productiva que facilita al pupilo salir de su zona de confort y emprenda acciones superiores.

 

El momento actual si bien nos invita a la acción, paradojicamente, nos orilla a la paralisis, a la inacción y la duda existencial de nuestro propio objetivo de vida. Desde esa perspectiva, ¿Quién puede trascender, transformarse y evolucionar para hacer frente a las necesidades de cambio que nos acechan?

 

La única forma de desenmascarar que el coaching no es una moda o charlatanería es que haya resultados: cuando la persona beneficiada del coaching decida por si misma aportar inteligente, creativa y decididamente en la vida de los demás y en la gestión de un trabajo verdaderamente productivo y superior.

 

Lunes, 16 de Agosto de 2010 15:23

Acciones de vida ante la crisis.

Considerando las diversas reacciones de incertidumbre, desconcierto y desesperanza provocadas por la crisis mundial que ahora vivimos, quisiera compartir tres acciones para contrarrestar estos comportamientos paralizantes que en nada contribuyen a superar la situación actual. Lo que sigue son claves con potencia para el cambio.

1. Visión real de vida. Precisamente una de las ventajas de sobrellevar una crisis como la actual, es que pone al descubierto nuestras reducidas y obtusas “visiones” de la vida misma. Es así como comienzan a desvanecerse lo que creíamos absoluto y prometedor: nuestros trabajos, nuestros ingresos, las “oportunidades” del sistema, y todos aquellos escenarios fragiles que habíamos construido ilusoriamente. Un factor clave para manejar toda envestida y tormenta en el océano, es precisamente tener un horizonte real, inquebrantable, sólido que nos permita mantener el rumbo en medio de tanta bruma. Al contar con una visión de vida los acontecimientos adquieren una dimensión relativa; el mismo trabajo que desempeño es relativo, no es un fin en si mismo, las posesiones son un medio no un fin. Al desmitificarlos, nos damos la oportunidad de respondernos: ¿qué es lo verdaderamente valioso en mi vida? y que debo alcanzar, independientemente  de los obstáculos actuales o futuros. No es menuda tarea, pero es si vital realizarla. Cada idolo creado se desmorona, pero una visión robusta y madura, ¿cómo podría desmoronarse si se cimenta en mis pilares interiores y se proyecta en los pilares exteriores? Los ruidos de la crisis, serán menos audibles si me percato de la sinfonía de posibilidades que se me presentan.

2. Confianza en las capacidades personales y profesionales. Al poseer un horizonte prometedor, inspirador, estimulante, me permite retomar la confianza en mis propios recursos, mis talentos, mis capacidades, mis competencias, lo que me vuelve único para ese horizonte único. Ante el quebranto del modelo actual de vida, sobreviene las depresiones e inseguridades, así como una sobrecarga de temor que paraliza, una pérdida sútil y progresiva de la confianza. Digamos adiós a esos sentimientos y demos la bienvenida a una actitud positiva y constructiva; ahora, las condiciones nos permiten reenfocarnos, revitalizarnos y movilizarnos, considerando que podemos redescrubir nuestras mejores capacidades para comenzar la reconstrucción. Comience a elaborar el inventario de sus talentos, quizá estarán algunos olvidados y hasta sin utilizar, pero aún están en su lugar. Y sin olvidar que la mejor de las capacidades es la actitud de aprender algo nuevo.

3. Disciplina para enfrentar el desafío. No basta tener confianza en nuestros talentos, que de sobra tendremos, bien  dice el dicho “el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”. Proceda  con una dinámica efectiva de implementación de esos talentos, creando planes concretos de acción y fundamentados en el cumplimiento ferreo de las actividades. Es preciso actuar con dirección, estructura, perseverencia y apego a los compromisos adquiridos, considerando que tales compromisos serán circunscritos por esa visión de vida. Sí deseo construir una monumento de mi vida, a picar la piedra entonces, y si lo inicio a primera hora del día y la concluyo a última hora del día, más pronto que tarde me acercaré a mi propósito. Todo esfuerzo ahora es preciado, no lo subestime.

Lunes, 16 de Agosto de 2010 15:16

Superando las amenazas del cambio

 
En los últimos días hemos presenciado una serie de iniciativas a nivel empresarial que indudablemente implican exponernos a procesos de cambio. Entre estas iniciativas se encuentran la del Programa de Fortalecimiento de los Sistemas de Gestión de Calidad y Seguridad Alimentaria impulsado por el Ministerio de Economía y el CONACYT, orientado a aumentar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas, obviamente teniendo como antesala el libre comercio del concierto mundial. Otra de estas iniciativas es la creación de una filosofía de Responsabilidad Social Empresarial, favoreciendo la implantación de acciones encaminadas a generar un mayor protagonismo empresarial en función de cumplir compromisos relativos al respeto al medio ambiente y a la generación de bienestar humano y social. Además,  respondiendo al ambiente de crisis generado por las condiciones cambiantes y exigentes de la economía mundial, muchas empresas han desplegado (o lo harán) una serie actividades a fin de encajar y adaptarse, lo cual conlleva la implantación de diferentes proyectos de ajuste. Independientemente de los alcances reales de estas iniciativas y proyectos empresariales de adaptación, lo cierto es que todo ello exige cambios, en algunos casos, quizá más cosméticos y superficiales que profundos y reales. Con todo, son “vientos” de cambio que nos sobrevienen.

 

 

Las reacciones iniciales de todo cambio usualmente son negativas, ocasionadas por las interpretaciones, distorsiones y conjeturas que se hacen de dichos cambios. La sola palabra “cambio” suele generar aprensión y tensión en el personal de las empresas que experimentan directamente este fenómeno.

 

Con el afán de contrarrestar aquellas actitudes y comportamientos de resistencia y oposición entre el personal conviene señalar cómo manejar estas manifestaciones, estimulando a directivos y líderes empresariales a asumir un rol efectivo en la administración del cambio, bajo la premisa que las personas cambian cuando se les guía, no cuando se les ordena.

 

La mayoría de cambios son percibidos como amenazas debido a que implica el paso de lo familiar a lo desconocido; acompañando a este temor encontramos una sensación de pérdida que va emparejada con la lucha por aceptar una nueva dirección, llámese sistemas de calidad, proyectos de bienestar social u otros. En este contexto el cambio puede llegar a producir síntomas como sudoración, insomnio y angustia, los cuales afectan la calidad del trabajo. La amenaza se interpreta en tanto que los cambios pueden suponer pérdidas en aspectos tales como seguridad, capacidad, relaciones, sentido de dirección, territorios, posición, privilegios, costumbres y diferentes beneficios que se consideraban derechos ganados. Pese a que se pretenda vender la idea de implantar cambios para alcanzar mayores beneficios, lo cierto es que la sensación de pérdida aflora y puede resultar la principal causa para los comportamientos negativos que se deriven y que  podrían ir desde una franca oposición hasta conductas pasivo-agresivas que deterioran y socavan las bases para generar el cambio.

 

Existen diferentes acciones a seguir que podrían disminuir o eliminar los obstáculos para implantar los cambios. Una forma para superar estos bloqueos es ayudar a los empleados a que reconozcan que ha ocurrido una pérdida ya que de no reconocerse lo común es que se traduzca en resistencia y desorganización en el futuro. En este sentido es sano que los empleados puedan expresar sobre lo que dejan atrás y acepten la nueva dirección, estimulándolos a seguir adelante.

 

Otra forma es acompañar a las personas en su transición por el cambio. Los cambios en su organización transportarán a su personal por cuatro fases del proceso de transición como se muestra en la figura. Imagínese el proceso como el descenso a un valle y luego el ascenso para salir de él. La transición conduce de la manera en que se hacían las cosas en el pasado hacia el futuro. Durante el cambio, las personas se fijan en el pasado y niegan el cambio. Luego, todas pasan por un período de preocupación, durante el cual se preguntan dónde se encuentran y como las afectará. Es entonces cuando normalmente se presenta la resistencia. Conforme entran en las fases de exploración y compromiso, comienzan a ver hacia el futuro y las oportunidades que pueden ofrecerles.

 

Este acompañamiento implica adoptar algunas medidas en cada fase señalada.


  • En la de Negación: Hacerles saber que habrá un cambio. Explicarles lo que es de esperarse y sugerirles las medidas que pueden adoptar para ajustarse al mismo. Darles tiempo para que absorban las cosas y entonces programar una sesión de planificación para discutirlas.
  • En la de Resistencia: Escuchar, reconocer los sentimientos, responder con empatía, fomentar el apoyo mutuo. No intentar que las personas renuncien a sus sentimientos, ni decirles que cambien. Esto  ayudará a responder a algunas de sus preocupaciones.

 

  • En la de Exploración: Concentrarse en las prioridades y proporcionar cualquier capacitación que sea necesaria. Hacer el seguimiento de los proyectos en marcha. Fijar metas para el corto plazo.

  • En la de Compromiso: Fijar metas para el largo plazo. Concentrarse en la organización del equipo. Aprobar y recompensar a quienes respondan al cambio. Mirar hacia delante. Fijar metas para el largo plazo. Concentrarse en la organización del equipo. Aprobar y recompensar a quienes respondan al cambio.
  •  

    El factor crítico de éxito para administrar este cambio será el papel efectivo que asuma el líder empresarial, quien tendrá la responsabilidad de facilitar la transición entre la forma pasada de hacer las cosas y la nueva manera, estimulando al personal a percibir en el cambio una oportunidad versus un peligro.

     

     

  • En la de Resistencia: Escuchar, reconocer los sentimientos, responder con empatía, fomentar el apoyo mutuo. No intentar que las personas renuncien a sus sentimientos, ni decirles que cambien. Esto  ayudará a responder a algunas de sus preocupaciones.
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  • En la de Exploración: Concentrarse en las prioridades y proporcionar cualquier capacitación que sea necesaria. Hacer el seguimiento de los proyectos en marcha. Fijar metas para el corto plazo.

  • En la de Compromiso: Fijar metas para el largo plazo. Concentrarse en la organización del equipo. Aprobar y recompensar a quienes respondan al cambio. Mirar hacia delante. Fijar metas para el largo plazo. Concentrarse en la organización del equipo. Aprobar y recompensar a quienes respondan al cambio.
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    El factor crítico de éxito para administrar este cambio será el papel efectivo que asuma el líder empresarial, quien tendrá la responsabilidad de facilitar la transición entre la forma pasada de hacer las cosas y la nueva manera, estimulando al personal a percibir en el cambio una oportunidad versus un peligro.

     

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    La Inteligencia Emocional ha resultado ser un concepto que ha generado toda una serie de comentarios desde serios y profesionales hasta apresurados y coloquiales, todo con el afán de involucrarse con un aspecto que desde siglos atrás ha existido, como lo es la humanidad misma, con la diferencia que ahora se le ha dado un nombre motivante y sugestivo.

     

    Lo cierto es que el concepto de Inteligencia Emocional, resulta ser realmente relevante para comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, elemento fundamental para el éxito no sólo en las relaciones personales y familiares, sino en las relaciones profesionales y laborales. Este término puede generar adeptos y adversarios. Adeptos ya que se trata de un elemento que despierta el interés por conocer los propios afectos, deseando comprender e identificar las causas mismas de un patrón típico de comportamiento. Y adversarios, sobre todo a nivel laboral, ya que se trata de un elemento demasiado subjetivo y vinculado usualmente a las expresiones de afectos descontrolados, incluso hasta histéricos. Lejos de las interpretaciones incorrectas, los elementos teóricos que se desprenden de este concepto es que cada individuo posee todo un repertorio de emociones dispuestas a presentarse en momentos que, incluso menos esperamos y que nos pueden provocar situaciones desfavorables y desventajosas en nuestro ámbito laboral. Por mencionar algo, no recordará usted más de alguna ocasión en la que se ha encontrado en una reunión donde pese a los planteamientos técnicos válidos y objetivos, ha sentido una sensación de rechazo hacia la exposición o hacia el expositor y hasta puede llegar a obstaculizar el proyecto mismo, por la única razón de no agradarle la persona que expone. O bien, podemos observar muchas veces que pese que haya un grupo de personas optimistas, basta que haya una tan sola persona negativa para bajar el promedio de entusiasmo de este grupo.

     

    Las emociones lejos de parecer ser un aspecto desagradable del cual no estamos preparados para manejar y controlar, es un aspecto que, precisamente si no sabemos manejarlo y controlarlo, se presentará inexorablemente y nos hará perder tiempo y oportunidades. Como administradores de empresas estamos involucrados permanentemente con personas, las cuales presentarán tantas diferencias individuales que resulta ser una marcada habilidad poder administrar las personalidades de las mismas y lo cual implica saber abordar y potenciar la energía proveniente de las emociones.

     

    Lo que resulta determinante, y se ha ignorado o se ha dejado sin profundizar casi siempre, es que las emociones no provienen necesariamente de una instancia obscura o caja negra de la que no tenemos acceso o puede resultar tenebroso explorar sus profundidades. Por el contrario, lejos de ello, las emociones pueden provenir de un factor mucho más común y familiar del que nos imaginamos. Ciertamente, las emocionen se ponen manifiesto a raíz de nuestros pensamientos. Las emociones ponen al descubierto lo que pensamos de algo, nuestro sistema de creencias, nuestros valores, lo que consideramos como éxito en nuestras vidas, nuestras metas y objetivos últimos. Cuando alguien dice sentirse temeroso, lo que está diciendo es que existe una situación particular que le genera amenaza a su esquema de vida sustentado por sus propias creencias sobre lo que debería de ser esta vida, y por tanto reacciona de esta forma.

     

    La forma de pensar y los sentimientos están íntimamente relacionados. En realidad, sí ahora se siente de una forma determinada es debido a lo que está pensando en este mismo momento. No son los hechos los que nos hacen sentirnos de una forma y otra sino la forma que tenemos de interpretarlos. Esta es una verdad ya esclarecida por Epitecto siglos atrás cuando sostenía que “Los hombres se perturban no por las cosas que les suceden, sino por sus opiniones sobre las cosas que suceden”. Lo anterior nos hace reflexionar que para realizar un adecuado manejo de nuestras emociones conviene por tanto, realizar un adecuado manejo de nuestros pensamientos e ideas subyacentes.

     

    Esto último deriva en estimular en nosotros mismos el pensamiento racional frente al pensamiento irracional, y para ello conviene comprender algunos de los principios fundamentales de dicho pensamiento:

     

    1.      La forma de pensar influye en el estado de ánimo. El principal factor que determina el estado de ánimo es la forma de interpretar los acontecimientos.

     

    2.      La información modifica el modo de pensar. Cuando más información tengamos sobre una situación, menos probable es que nos asuste.

     

    3.      El estado de ánimo afecta la forma de pensar. La atención suele depender del estado de ánimo. Si piensa en el pasado cuando esté desanimado, tendrá tendencia a recordar lo malo que le haya sucedido. Del mismo modo si está contento, recordará las cosas buenas.

     

    4.      Todo el mundo está propenso a tener ideas distorsionadas. Todos hemos experimentado estados de ánimo negativos basados en las ideas que luego se han demostrado equivocadas.

     

    5.      Ser conscientes de las ideas sin fundamento. Si es consciente de tener una visión distorsionada de la realidad, podrá cambiar de forma de pensar y de estado de ánimo. Puede obligarse a revisar su modo de pensar. Si le vienen a la cabeza ideas irracionales o parciales, sabrá combatirlas antes de que empiece la espiral descendente.

     

    Este último principio puede resultar relevante en un proceso transformador y renovador de nuestras emociones. Será nuestra tarea poder estar vigilantes de los pensamientos inmediatos que tengamos frente  a situaciones particulares y a la vez establecer las emociones relacionadas. Todo con el propósito de hacer cambios fundamentales en esa estructura de pensamientos recurrentes negativos y distorsionados.

     

    No debemos olvidar que muchas de nuestras decisiones profesionales y personales pueden estar sustentadas en emociones que conectan con pensamientos irracionales, de allí la importancia de poder actuar con Inteligencia Emocional, es decir con la capacidad de aprender a reconocer el mensaje de las emociones y que nos lleva a identificar áreas vulnerables y demandantes de cambio personal.

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